domingo, 12 de marzo de 2017

Rosa sencilla





Rosa de Alejandría.  
                        
Su rosa amarilla, mi rosa amarilla.

Su rosa sencilla, mi rosa sencilla.



"Alejarme quiero, adentrarme en el silencio"


Mi único deseo sería alejarme.

"De esta vida que yo vivo sin convencimento". Vivir un tiempo de luces. Donde yo le pueda dar forma a mi existencia, como las manos de un alfarero que con esos barros vivos, va creando pájaros y vasijas de forma artesanal.


"Abandonar esta senda", la que me lleva ningún lugar. La que conduce a un mundo de desamor, caos y confusión, de mal entendidos y crispaciones.

Solo quiero caminar con tranquilidad, huyendo del ruido, de la frustración. Solo necesitaría "caminar senero" para vivir. Saber donde estoy. Saber con quien estoy. Dejar atrás lo que me duele. Lo que no me deja avanzar. Dejar ir.


Rosa amarilla.

No necesito mucho para ser feliz. Quizá como las golondrinas, revolotear por esos atrojes llenos de grano.
Quiero convertirme en algo tan sencillo como una "caja de medir fanegas, arrobas, celemines".


Volver a esos utensilios que me transportan a otros tiempos. Utensilios rudimentarios, simples, sin mecanismos. Todo es más sencillo. La vida en muchas ocasiones es más sencilla. Nosotros nos empeñamos en complicarla.

"Ser trigo en las eras". Trigo que se convertirá en harina, que más tarde  será pan. Rosa sencilla, pan, alimento sencillo. 
"Nunca polvo en las aceras", polvo resultado de la polución, erosión, el desgaste. Nuestro propio desgaste personal.


Rosa de Alejandría

Quiero adentrarme en el tiempo de las luces, en el que me encontraré a mi misma, un tiempo de claridad y sobre todo de libertad. Quiero buscar esa rosa de los vientos, real o imaginaria, que me guíe, que me lleve a otros lugares. Quien sabe, a otros puertos. Encontrar ese faro que ilumine el camino entre islas. Entre mares, entre tierras.


                                        

Tierras, campos llenos de flores silvestres, llenos de aromas y colores. Incluso un campo de jarales.

"Jarales vivos, de lagartos vivos"
Vivir esa naturaleza plena de sencillez y austeridad, que la tierra nos ofrece.
Sentarme en una silla de anea, contemplar como atardece, como las luces van cambiando el paisaje, pasando de amarillos dorados a ocres hasta llegar a esos azulados.




Esa silla, como en la que me sentaba junto a mi abuelo a escucharle contar su vida o a verle como pelaba, limpiaba  las almendras. Esos frutos que sus arboles le ofrecían y que sus propias manos había recogido. 

Sigo conformándome con simplezas, con esas maravillosas simplezas.



"De quimeras me alimento, con simplezas me contento"

Quimeras, vivo de mis propios sueños e ilusiones, forjadas en mi mente y en mi corazón. Algunas se han cumplido. Otras se han quedado ahí, esperando su momento. Sé que algunas nunca se cumplirán, vivirán en mi, como un letargo del que nunca desespertarán. 

Con simplezas me contento. Un buenos días, una pequeña palabra amable, una simple sonrisa, solo eso es suficiente que mi día se haya iluminado. Para que el sol brille en mi horizonte. Para que el risueño gesto sea el mio.


Quizá si me buscas, allí me hallaré...

Aunque no es fácil encontrar ese tiempo de luces.

Tarde o temprano volveré a esta vida que sigo viviendo sin convencimiento.

Pero lo que nunca dejaré de ser, es una Rosa amarilla. Como esa que nace a orilla de los precipicios, sorteando el viento. Yo seguiré sortenado mis sabores y sinsabores.  

Seguiré siendo, esa... 

Rosa Sencilla


SOMOS PURA ESENCIA DEL SENTIR MANOLERO

En esta ocasión a mi Siroco le acompañan tres oleos que han sido pintados por mi padre, Juan Gavidia.